La categoría welter atraviesa uno de los momentos más atractivos del boxeo nacional. Sin un campeón que marque el rumbo, el ranking se presenta repleto de nombres de peso, estilos diversos y trayectorias que prometen grandes cruces en el corto plazo. En ese escenario, hay una figura que empieza a ganar protagonismo silenciosamente: Eduardo Casal, conocido como “El Niño”.

Casal (12-2, 9 KOs), actualmente ubicado en el puesto N.°10, representa mucho más que un número en el escalafón. Con un poder de nocaut que lo convierte en un rival peligroso para cualquiera, el púgil viene construyendo su camino con determinación y constancia. Su presencia en el ranking no es casualidad: cada presentación deja en claro que está listo para meterse de lleno en la conversación grande de la división.
Por delante aparecen nombres consolidados. El líder del ranking es Lucas Argañaraz (16-1, 11 KOs), quien tuvo un inicio de año brillante tras imponerse en un duelo de alto nivel ante Touba Niang y conquistar el cinturón sudamericano. En el segundo lugar se encuentra Brian ‘Sansón’ Rosa (32-1, 24 KOs), uno de los más experimentados pese a su juventud, con un historial cargado de títulos y victorias importantes.
El tercer puesto es para Nicolás Jara (16-8, 7 KOs), un peleador curtido que nunca esquivó desafíos, mientras que Cristian Ayala (15-3-1, 5 KOs) ocupa el cuarto lugar, respaldado por su pasado como campeón argentino. Completa el top cinco Joel Mafauad (14-2, 6 KOs), dueño de un estilo incómodo y con logros importantes a nivel regional.
Sin embargo, el foco también se posa en quienes buscan dar el salto definitivo. Entre ellos, Casal aparece como una amenaza latente. Su capacidad para definir peleas antes del límite y su crecimiento sostenido lo posicionan como uno de los nombres a seguir en este 2026. En una categoría sin dueño, cada combate puede cambiar el panorama, y “El Niño” parece decidido a no dejar pasar su oportunidad.
El ranking se completa con nombres experimentados como “Rateka” Sánchez y José Acevedo, junto a jóvenes promesas como Nazareno Morel y Mateo Miramont, que aportan frescura y proyección a una división en constante movimiento.