En diálogo con Radio Alta Gracia, Antonio Sabatte, a cargo del despacho del Museo de la Estancia Jesuítica Casa del Virrey Liniers, destacó los festejos por el aniversario de la declaración de la Estancia como Patrimonio de la Humanidad, y compartió detalles sobre el trabajo en el museo, sus proyectos y expectativas para el futuro.
Este 2025, el Museo de la Estancia Jesuítica Casa del Virrey Liniers celebra un hito significativo: 25 años desde que la UNESCO reconoció a este monumento como Patrimonio de la Humanidad. Antonio Sabatte, arquitecto del museo desde 2012, conversó con Radio Alta Gracia para brindar un balance sobre estos años de trabajo, las iniciativas actuales y las proyecciones hacia el futuro.
“Estamos muy activos en estos festejos”, comentó Sabatte. “Durante todo el mes hemos venido realizando diversas actividades para conmemorar este importante aniversario. La Estancia, como construcción arquitectónica, tiene una gran carga histórica, lo que nos llena de orgullo. Sin duda, tiene un potencial enorme que seguimos trabajando para potenciar”.
El Museo de la Estancia Jesuítica recibe entre 90.000 y 100.000 visitantes al año, tanto locales como nacionales e internacionales. «Nuestro público abarca desde los turistas internacionales hasta los contingentes locales. Como parte de la administración nacional, nuestra misión es seguir siendo un referente cultural», expresó.
El impacto de la declaración de la Estancia como Patrimonio de la Humanidad fue rotundo. Aunque el lugar ya contaba con visibilidad antes de recibir este reconocimiento, Sabatte subrayó que la distinción internacional permitió posicionar al museo en agendas culturales globales, en particular en Europa y en el Mercosur. “Este reconocimiento nos abrió puertas a nivel internacional, facilitando una mayor conexión con otras instituciones y redes”, afirmó.
Trabajo en equipo y adaptación a los nuevos tiempos
El Museo de la Estancia está compuesto por un equipo multidisciplinario de 24 personas que colaboran para preservar y difundir el patrimonio de este importante sitio histórico. Sabatte destacó la importancia del trabajo conjunto entre los distintos sectores del museo, y remarcó la incorporación de nuevas propuestas y prácticas, como la integración del arte contemporáneo.“Uno de los momentos más complejos, pero también de mayores aprendizajes, fue la pandemia.
Aprovechamos ese tiempo para realizar cambios y actualizaciones en el edificio, además de lanzar nuevas propuestas. Este período nos permitió repensar y reconfigurar el museo en un contexto diferente”, agregó Sabatte.
Una de las iniciativas más destacadas es el proyecto Memorias del Sur, que busca fortalecer la participación comunitaria y hacer del museo un espacio accesible para todos, no solo para los turistas, sino también para la población local. “Es un desafío recuperar el vínculo con la comunidad, que muchas veces ve al museo como algo destinado a los visitantes de fuera. Queremos que sea una parte activa de nuestra identidad”, comentó.
Proyecciones a futuro
De cara al futuro, el museo se prepara para el 2027, año en el que celebrará 50 años de su apertura como museo. “Las expectativas son altas. En 2026 realizaremos una renovación museográfica integral para actualizar la presentación del museo y repensar su estructura. Este es el momento perfecto para integrarnos aún más a redes institucionales, tanto a nivel gubernamental como con otras instituciones jesuíticas”, detalló.
La Estancia Jesuítica, que se encuentra en el corazón de la ciudad de Alta Gracia, es considerada un germen de la comunidad local. “Conservar este Tajamar, que es un privilegio, no solo nos permite preservar un sitio histórico, sino también fortalecer la identidad de nuestra ciudad y nuestra región”, concluyó Sabatte.Un compromiso personal y profesional con el patrimonio.
Antonio Sabatte es arquitecto y magíster en conservación del patrimonio. A lo largo de su carrera, se ha especializado en la preservación de edificios históricos. “Trabajar en el museo ha sido lo más lindo que me ha pasado en la vida. Para mí, como jujeño, siempre fue un objetivo claro la conservación del patrimonio. Es un trabajo muy gratificante”, expresó con emoción.
El Museo de la Estancia Jesuítica Casa del Virrey Liniers sigue consolidándose como un referente cultural en la región, y el compromiso de su equipo de trabajo garantiza que su legado perdurará por muchos años más.