Magdalena Charras tiene 37 años, es vecina de Alta Gracia y trabaja vendiendo churros al costado de la ruta. En los últimos días, se hizo viral una llamada telefónica que, lejos de terminar como un intento de estafa más, tomó un rumbo inesperado.
Todo ocurrió cuando Magdalena atendió una llamada que, en un primer momento, parecía responder al esquema habitual de las estafas telefónicas. Sin embargo, en lugar de cortar o reaccionar con enojo, decidió encarar la situación desde otro lugar. Al advertir que se trataba de un intento de engaño, fue directa pero humana: les pidió que dejaran de perjudicar a la gente.

En diálogo con el Show de la Tarde, Magdalena relató cómo vivió ese momento y el impacto que le generó la llamada. “No sabía ni lo que decía, estaba tan nerviosa. Yo no podía creer en lo que terminó la conversación, no entiendo cómo llegamos a eso”, confesó.
Según explicó, el llamado le despertó una mezcla intensa de sensaciones. “Me generó bronca, impotencia. Se me mezclaron muchas cosas y hasta metí cosas personales mías. Fue una mezcla de humos, angustia, esperanza”, expresó.
La repercusión no quedó solo en redes sociales. A partir de la viralización del audio, la empresa Naranja X se contactó con Magdalena para acompañarla y destacar su gesto de empatía frente a un delito que afecta cotidianamente a miles de personas.